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No mires en mis ojos por temor...Alfred Edward Housman...

312230 133744056724219 100002658753460 169192 762603372 nNo mires en mis ojos, por temor.
Look not in my eyes, for fear, A.E. Housman (1859-1936)

No mires en mis ojos, por temor
a que reflejen lo que yo contemplo,
y veas tu rostro demasiado claro,
y lo ames y te condenes como yo.

En largas noches uno ha de echarse
suspirando frustrado bajo el cielo.
Pero ¿por qué has de perecer?
No mires en mis ojos fijamente.

Escucho la canción de un muchacho griego.
Lo amaron muchos, mas todos en vano.
En el bosque se asomó a un pozo
y su mirada fue su carcelero.

Entre las flores de la primavera,
con la mirada triste, cabizbajo,
resiste a la llovizna en aquel césped,
el narciso, que fue un muchacho griego

 

sofi

 

.No mires en mis ojos, por temor (Look not in my eyes, for fear) es un poema mitológico del escritor inglés A.E. Housman, publicado en la antología poética de 1896: Un muchacho de Shropshire (A Shropshire lad).

El poema nos introduce en la trágica historia de Narciso, cuya versión más elaborada se la debemos a Ovidio y sus Metamorfosis.

Todas las mujeres se enamoraban de la belleza de Narciso y todas eran rechazadas por él. Entre ellas estaba la ninfa Eco, condenada por Hera, esposa de Zeus, a nunca emitir sus propias palabras, sino a repetir las de sus interlocutores. Cierto día, Narciso se sobresaltó al sentir una presencia extraña en el bosque, y preguntó: "¿Hay alguien aquí?", pero sólo escuchó: ...aquí.

El jóven volvió a alzar la voz: "¡Ven!", gritó; pero apenas escuchó: ...ven. Entonces la ninfa Eco salió al encuentro de Narciso, pero éste la rechazó. Llena de pena, ella se ocultó en una cueva, donde se consumió de tristeza.

La escena fue atestiguada por la diosa Némesis, Señora de la Venganza, quien condenó a Narciso a conocer el amor sólo por su propio reflejo, a enamorarse de una nada concéntrica en las ondulaciones del agua. Así Narciso pronto se encontró con lo único que podía amar: él mismo, reflejado en una corriente. Esta pasión fue tan fervorosa que, incapaz de separarse de su reflejo, Narciso cayó en las aguas al intentar besarse, y se ahogó.

En la orilla donde el joven encontró su muerte creció una flor, el narciso (Νάρκισσος), cuya silueta adormecida aún se inclina hacia su reflejo en el agua

 Alfred Edward Housman (1859-1936)
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